jueves, 3 de abril de 2008

Regiones Bioculturales


En México existen varias regiones con gran densidad en biodiversidad, en las cuales radica en gran medida nuestra riqueza biológica. En estas zonas se condensan además diversas zonas étnicas y lingüísticas, dadas por la presencia de grupos indígenas: ellos son los "colonizadores" de una gran parte de nuestras reservas biológicas; las habitan en condiciones de pobreza extrema, bajo las presiones del desarrollo de los otros actores económicos del país y la migración de sus pobladores, en busca de empleo y servicios urbanos.


Cerca de 30% del territorio mexicano está cubierto por bosques templados y selvas tropicales.
A lo larog de la historia, estos ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades forestales han sido deisminuidos considerablemente de muchas y muy diversas formas. Ahora, desde la perspectiva de mitigación del cambio climático, los bosques y selvas tropicales de México son ecosistemas clave, pues ahí se sitúan los sistemas naturales (terrestres) más importantes para la captura de carbono.

Aspectos de sustentabilidad

En muchos de estos ecosistemas clave hay un crecimiento demográfico considerable (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz); a medida que aumenta la población, los índices de desarrollo humano disminuyen.

En general, la estructura ocupacional del campo mexicano está sufriendo un proceso de transformación. La mayoría de los pobladores rurales de hoy no recibe su ingreso directamente de la agricultura (sólo el 7.3%), sino de los salarios (48.6%) y de otras ocupaciones. Entre los pobladores rurales de las distintas regiones del país, no hay una homogeneidad tecnológica, ni de recursoseconómicos. Por una parte, en muchas de estas regiones la economía está siendo dominada por modelos económicos que favorece la concentración de la producción y la especulación; las clases medias agrícolas emigran, la producción de alimentos decrece mientras que la de forrajes e insumos industriales aumenta. Por otra parte, están las zonas de alta población indígena, donde la agricultura es de temporal y la propiedad (70%) conserva un carácter social: dependiendo del regimen de propiedad, las organizaciones de productores se comportan de manera distinta.

No obstante, lo que debe preocuparnos por igual, es que en ambos marcos económicos se está agotando la biodiversidad.

Hay muchos proyectos de carácter regional, nacional o multinacional cuyos intereses y prácticas se oponen a las prácticas sustentables -- y por tanto, a las estrategias de mitigación del cambio climático -- y atacan a las comunidades que viven en los ecosistemas clave:

  • la expansión de la ganadería extensiva
  • las plantaciones comerciales productivistas
  • los proyectos turísticos aislados
  • la expansión industrial contaminante
  • la urbanización destructiva

Esquemas de manejo de los recursos biológicos estratégicos

Para asegurar la integridad de los ecosistemas clave (forestales, bosques tropicales, etc.), es importante contar con proyectos alternativos de desarrollo, bajo el concepto de sustentabilidad. Además, el manejo de recursos naturales requiere de presencia local. Algunas comunidades (en el mundo indígena y de propiedad comunal) desarrollan estrategias económicas de resitencia y formas de gestión de territorio, entre las que se pueden mencionar
  • las prácticas de agricultura orgánica
  • el manejo de recursos hidrológicos
  • los planes de ecoturismo
  • la agroforestería y silvicultura comunal
  • el comercio regional y local;

La articulación de este tipo de programs de desarrollo productivo es vital para las regiones del país (las zonas de extrema pobreza y de altos niveles de devastación), donde el desarrollo está caracterizado por la ausencia estructural tanto de responsabilidades sociales como ambientales.

Dichas prácticas sustentables pueden ayudar a

  • revertir los procesos de marginación
  • reintegrar recursos naturales
  • fortalecer el factor humano y la participación-acción colectiva
  • tener incidencia en la políticas institucionales
  • estabilizar ecosistemas amenazados
  • mejorar cadenas de producción
  • promover un desarrollo regional óptimo y diversificado
  • administrar excedentes y garantizar el abasto
  • preservar las áreas naturales estratégicas

Dentro de estas prácticas sustentables, se incluye incluso la posibilidad de que las comunidades marginadas provean servicios ambientales, es decir, que obtengan beneficios económicos o fiscales como compensación del servicio prestado por el manejo y la conservación de los ecosistemas. La relación de las comunidades con organizaciones civiles, grupos no gubernamentales o académicos, es un factor clave, un detonante, para establecer las prácticas sustentables; se obtienen beneficios en

  • formación de recursos humanos
  • gestión financiera
  • innovación tecnológica
  • obtención de conocimientos
  • desarrollo de mercados

Éstas prácticas contrastan en general con las impulsadas por las políticas de conservación, puramente destinadas a evitar la incidencia sobre las zonas biodiversas estableciendo reservas ecológicas o parques nacionales, por las cuales se entiende regiones biológicas ajenas a la actividad humana.

Sector Forestal


En el sector forestal en México hay tanto zonas de presencia indígena como de alta marginación, caracterizadas además por un proceso de envejecimiento (la edad media se estima en 58 años). Entre 200 y 2004, se han perdido en México alrededor de 31200 ha. /año. En contraste con las selvas tropicales, la mayoría de las zonas forestales no tienen presión demográfica; vivir del bosque, hoy en día, no tiene un atractivo económico para la mayor parte de la población.

Entre los pobladores de los bosques, la mayoría (88%) se dedica al pastoreo y la recolección de leña, y muchos menos a la agricultura y la forestería. En general, las actividades productivas de los pobladores del bosque compiten con las estrategias de conservación. Además, 35% de los núcleos forestales tienen problemas de linderos con la agricultura, la ganadería o los núcleos urbanos, y el 21% tiene problemas internos.

La actividad forestal representa el 0.7% del PIB (sin contar la silvicultura). La producción de madera registró un repunte en el año 2000 (9.4 mill de m3) respecto a los años de 1995 y 2005 (con 6 y 6.4 mill de m3, respectivamente). Estos datos no incluyen el clandestinaje forestal, el cual es difícil de estimar, sin embargo, éste puede ser al menos equivalente al registrado.

Aunque la demanda de madera crece, hay una pérdida paulatina de las capacidades productivas (fabricación de muebles, maderas finas, etc.); en general son clientes externos quienes consumen los bienes forestales. Las tendencia internacionales afectan negativamente al sector forestal. El manejo de los recursos forestales en México es en general deficiente (sólo el 15% de los productores controlan y legalizan sus procesos): por ejemplo, la producción de este tipo de recursos en Estados Unidos, donde hay 4 veces más territorio de bosques, es 50 veces mayor.

Aunque se invierte en reforestación, hacen falta el fortalecimiento de programas de planeación comunitaria, certificación, revisión de permisos y costos, etc.

Para lograr una transición en el sector forestal, es indispensable aprovechamiento de las capacidades locales.

The comumnity forests of Mexico